martes, 18 de septiembre de 2012

El sexo de los ángeles


Por ejemplo, será conveniente mantener la función del Estado como garante del acceso de sus ciudadanos a los derechos fundamentales, pues Arendt nos explicó hasta qué punto el apátrida se encuentra abandonado y sin protección. También tendremos que renovar la idea de nación, como círculo primero de responsabilidad política, reforzada por lazos efectivos. Pero al mismo tiempo deberemos desmitologizar esas nociones, y comprender que enfrentarse o matarse en nombre de estas ficciones es como si nos matáramos por defender el sexo de los ángeles.


La pasión del poder, JOSÉ ANTONIO MARINA

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